Caldereta de langosta

Durante los meses de julio y agosto es cuando se pescan más langostas en Mallorca. El uno de septiembre se inicia la veda para que se puedan reproducir tranquilamente, hasta el mes de abril que se reanuda la actividad por parte de la flota pesquera profesional.

En nuestras salidas deportivas no tendremos la suerte de enganchar unas langostas, pues no ocurre casi nunca, si bien, accidentalmente se han dado casos de pescar alguna con el anzuelo. En Mallorca, siguiendo la normativa local, deberemos devolverla al mar porque las embarcaciones recreativas no podemos pescar crustáceos.
Entonces, si queremos hacer una caldereta de langosta, tendremos que visitar el mercado del Olivar y compraremos unas tres o cuatro langostas, si es posible, elegiremos las hembras.
Hay varios detalles que nos ayudarán a identificar los machos de las hembras.

Si os fijáis en la foto, veréis que la langosta de la izquierda tiene las aletas del vientre más grandes que la de la derecha, en la primera se tocan entre ellas mientras que en la otra no. Pues la de la izquierda es hembra y el de la derecha es un macho. Se debe a que la langosta, antes de desovar, se pega los huevos en estas aletas y por este motivo, la naturaleza se las ha desarrollado más que a los machos.
Otro dato es el siguiente: en la última pata, la que está más cercana a la cola, veréis que los machos tienen un espolón como un garbanzo, mientras que las hembras no lo tienen.
Otro dato está en la pata más cercana a los ojos, la que es más gruesa. Veréis que acaba con un punzón, y al lado tiene una pequeña uña que usa para hacer palanca y romper sus alimentos. Pues veréis que los machos tienen la uña mucho más grande, mientras que las hembras la tienen más pequeña.

Bueno, después de la clase de sexología de la langosta, seguiremos con la receta de la caldereta.
Una advertencia: por favor, usad langostas frescas y vivas, si hacéis la caldereta con langostas congeladas, vais a perder mucha calidad. Y no esperéis a comprar langostas a finales de agosto porque los precios están por las nubes. Durante junio y julio encontraremos el producto a precios muy asequibles, sobretodo de martes a jueves.

Vamos allá:
Sofreiremos ajo y perejil en un caldero.
Previamente habremos cortado las colas de langosta en rodajas, quitando el intestino.
Separaremos la parte superior de la cabeza y las patas. Es muy fácil si antes cortamos los cuatro puntos que sujetan la parte inferior con la parte superior.
Al abrir la cabeza, si es hembra encontraremos una masa rojiza, y otra masa marronácea, que es el hígado. Todo ello lo reservaremos. Veréis que tiene una bolsita de aspecto de plástico de la cual sale el intestino. Es el estómago y es lo único que vamos a cortar y tirar.
Separaremos las patas de una en una cortándolas con un cuchillo.
En este punto, vamos a sofreír la langosta junto con el ajo y perejil, y salpimentamos al gusto.
Una vez sofrita, cubriremos la langosta con agua.
Cuando empieza a hervir, controlaremos el tiempo porque no puede hervir más de 15 ó 20 minutos.
Mientras tanto, picaremos ajo y perejil en un mortero, añadiremos una galleta María por comensal, lo picamos todo junto, luego añadiremos el hígado y el coral rojo que habíamos reservado y, finalmente, una taza de coñac. Lo removemos todo. El resultado será una especie de salsa asquerosilla, pero es así, no os preocupéis.
A los 10 minutos de hervir, añadiremos la salsa que acabamos de hacer y dejaremos hervir 10 minutos más.
Un poco antes de apagar el fuego, rectificamos de sal.
Es conveniente que repose unas horas y recalentar antes de servir, pero yo la he servido recién hecha y sale muy fina. Si reposa y recalentamos saldrá un poco más espesa.
Se puede servir con crostones de pan fritos, o simplemente, sin nada.
Elige un buen vino blanco, cava o champagne, y para postre, un buen helado de almendra.
Buen provecho y a disfrutar.

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