Caracol de mar, “corn”

Aparte del cornet pequeño, en nuestra bahía hay varios modelos de caracol más grande, unos como el de la foto adjunta, y otros aún mayores.
Recuerdo que siendo niño, el vendedor de pescado del pueblo se paseaba con su carro de pescado fresco y en cada esquina hacía sonar un caracol, soplando en su interior, por la parte puntiaguda, que previamente había sido perforada. Suene como la bocina de niebla de un barco.
Estos caracoles creo que ahora están protegidos, pero los recreativos no tenemos nada que temer, pues nunca los podremos pescar.
Habitan aguas muy profundas, a partir de los 60 metros.
Gastronómicamente no tenían valor; quizás hervido y luego cortado muy fino, aliñado con aceite, limón, sal y pimienta, se puede comer de aperitivo.

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