el Jinemar

Este barco lo compró mi suegro, de segunda mano. Al principio, acostumbrados a pescar con llaut, me sentía muy incómodo, pero con el tiempo hemos conseguido adaptarlo para la pesca y hoy por hoy no lo cambio por ningún otro barco. Tiene el tamaño perfecto (7.80m) para salir solo, su velocidad de crucero es de 21 nudos. Vino con un motor Yanmar de 152 cv que le venía muy justo, no conseguía planear y la velocidad era de 12 nudos, con un consumo exagerado y una humareda negra por la popa. Llamé a un distribuidor de Yanmar y le pedí un estudio del motor máximo que se podía instalar. La propuesta fue un 6 cilindros y con 260 cv. Ha sido una instalación perfecta, el consumo ha bajado a la mitad, 1.5 litros/milla, planea enseguida y navega a 21 nudos tanto si voy solo como si van tres personas a bordo. Y no hace nada de humo. Alcanza los 28 nudos.
Llevo una reductora en los cambios para poder reducir la velocidad al ralentí y así puedo pescar al curricán de fondo.
Para mí es el barco perfecto para un pescador solitario. La electrónica que llevo a bordo es un equipo de Raymarine con sonda de doble frecuencia, plotter y radar. Además, llevo piloto automático, imprescindible si sales solo de pesca. Es un marinero más a bordo, pero con la ventaja de que no habla.
Llevo también un reloj indicando el ángulo del timón, una balsa salvavidas y radio. Le puse unos “flaps” para estabilizar las descompensaciones de peso y para bajar la proa y que pueda planear.
Si me pides algún inconveniente, te diré que la Faeton Moraga no es buena para navegar con mal tiempo. Con mar de proa pega muchos pantocazos y salpica muchísimo. En vez de sacar el agua hacia los lados, la embarca y continuamente se salpican los cristales. En fín, no se puede tener todo.
La popa está muy despejada y permite pescar con mucha comodidad. La cabina te da resguardo del frío, y la parte interior de la cabina tiene mucho espacio y puedes guardar todos los útiles de pesca.

S’Altina

Y tras la venta del Palo amb Xifón, pude comprar la que actualmente tengo, “s’Altina”. Tiene 7.5 metros de eslora con un fueraborda Envinrude de 250 cv. Velocidad de crucero: 30 nudos, velocidad punta: 40 nudos.

La usamos mucho en verano para salir a tomar baños con los amigos, para hacer excursiones a Cabrera, al Trenc, etc.

En invierno la uso mucho para pescar los calamares porque me permite llegar muy rápido a la pesquera y volver pronto a casa. Lo único es que se pasa mucho frío. Hay que abrigarse bien.

En verano la uso para la pesca del “raó” y para practicar el jigging. En invierno salgo a la pesca de fondo con caña.

el Palo amb Xifón

Este barco lo compré para salir de paseo y tomar baños en verano, pero me sorprendió tanto su versatilidad para practicar la pesca que, al año lo puse en venta para comprar otro similar, nuevo y más grande.
Tenía las ventajas de la velocidad, 30/38 nudos, los pocos problemas mecánicos y una gran maniobrabilidad.
Era muy práctico para la pesca con caña, los calamares y cualquier modalidad, excepto el curricán de fondo debido a que se necesita una popa corta y las semirrígidas tienen la popa muy saliente.

na Rossa

Y tras el desguace del Michelangelo nace “na Rossa”, construida en San Carles de la Rápita, en los astilleros Nicolau. La diferencia fue muy grande, en espacio para trabajar, en velocidad de crucero, en tecnología, y en mantenimiento. El barco de fibra tiene la ventaja de que el lunes va al varadero y el miércoles ya está otra vez en el agua, mientras que la madera de puedes tirar un mes entre lijar, que seque y pintar.

El nombre de na Rossa se debe a que en la Bahía de Palma tenemos una montaña que los pescadores usamos como enfilación cuyo nombre es na Rossa.

Con la llegada de la crisis del año 2008 y debido a que las ventas no cubrían los gastos de tripulación y de mantenimiento, decidimos vender el barco y salir de la pesca profesional.

el Puig de Ros

Este es el típico llaut mallorquín que se usaba antes del boom de la fibra. Cuando me puse a cortejar y conocí a mis suegros, tenían este barco y me enseñaron a salir con él. No he conocido ninguna embarcación más práctica para pescar. Tiene la borda muy baja, lo que te permite coger un calamar grande antes de sacarlo del agua. Además, la popa se va cerrando y para pescar el curricán es muy práctico. Puedes pescar y maniobrar el barco sin ninguna ayuda. Sirve para cualquier pesca recreativa cercana a la costa.
Si me pides algún inconveniente, te diré dos: el primero es que sea de madera, porque tiene un elevado coste anual de mantenimiento, entre el trabajo de rascar y pintar, y el otro problema es la velocidad, 6 nudos. Hoy en día nos hemos acostumbrado a los 15/20 nudos y salir con 6 nudos de crucero es desesperante.

el Michelangelo

En los años ochenta mis suegros compraron un llaut de madera, de 40 palmos, cabinado, con aseo, todo barnizado e impecable. Al tramitar los papeles resultó que el barco era de lista 3ª, es decir, profesional. En aquellos años quise probar suerte con la pesca profesional, me saqué la titulación, y a trabajar. La secuencia anual era la siguiente: enero a abril: trasmallo para la sepia, de mayo a agosto: trasmallo para langosta, septiembre y octubre: trasmallo para salmonete, noviembre y diciembre: palangre de fondo, calamar al farol y curricán.
Al final, la historia duró 20 años, lo que me sirvió para conocer muy a fondo toda la bahía de Palma.

Y en al año 2001, debido al elevado coste de mantenimiento del llaut de madera y por su poco espacio para trabajar, decidimos hacer un barco nuevo, pasando por la obligación de desguazar el antiguo. La verdad es que no entiendo esta ley, pues considero que una embarcación como ésta, debería tener un final más digno y poderla usar para otros fines que no sean profesionales.

Pejumiga

Mi primer barco, el pejumiga. Lo compré a medias con mi primo, y el nombre es la composición del nombre de los hijos del antiguo propietario: PEdro, JUan, MIguel y su sobrino, GAbriel.

Me vino con un motor Ducatti que no tenía punto muerto ni marcha atrás, era arrancar y ya hacía avante. A la semana me compré un motor nuevo.

La tenía en Cala Pí, y era muy útil para pescar cerca de la costa, calamares, roquer, raones, verderols y llampugas, etc.

Era sobre el año 1983 y nos duró unos tres años.