el Bogavante

 Localmente denominado «grimaldo», es un crustáceo con una población bajísima. Se captura sólo con medios de pesca profesional y muy ocasionalmente. Hablando con los langosteros, comentan que se pesca alguno en julio y agosto, pero cada embarcación captura entre dos a cuatro unidades en la temporada.
Habita normalmente en fondos rocosos a unos 70 metros de profundidad, si bien, se han dado casos de capturas a menor profundidad.

Su peso oscila entre dos y cinco kilos, dependiendo de su edad.

Igual que las langostas, en los bogavantes podemos distinguir los machos de las hembras.

Para la cocina, es una pieza extraordinaria, aunque debemos fijarnos en la carne que tiene en la cola y la que tiene dentro de las pinzas, son totalmente diferente; la de las pinzas es mucho más sabrosa.
La carne de la cola no es de tanta calidad como la langosta.

Lo podemos comer hervido y una vez abierto, podemos rociar el interior de la cabeza con oporto o un licor similar.
Otra forma típica es cocido en un cuenco de barro con cebolla.
De todas formas, aunque sea un habitante más del mar de la Bahía de Palma, los aficionados no lo vamos a capturar, pero siempre nos queda la opción de comprarlo en el mercado, cuando hay alguno.
Ah, por cierto, el sabor del grimaldo salvaje es incomparable con el bogavante criado en piscifactorías.

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