Obladas al curricán

La oblada es un pez muy listo. Cuando vamos a tomar un baño y fondeamos la embarcación, al poco rato ya podemos ver un banco de obladas merodeando alrededor del barco. Esperan a que les lancemos restos de comida, que la devoran como pirañas. Ahora bien, si lanzamos un trozo de pan con un anzuelo y un sedal, no se lo comen, ni se acercan; son muy precavidas.
Sin embargo, al curricán de superficie entran sin ningún temor. La técnica que yo uso es la siguiente:
Lanzaremos dos cañas, una por cada costado, sin plomo, vamos a pescar superficialmente, con un señuelo artificial, que puede ser un pequeño rappala o un vinilo, tipo red-jill. Yo uso mucho unos artificiales de silicona, que tienen forma de anguila pequeña. Se venden sin anzuelo, simplemente le clavamos nuestro anzuelo por la cabeza y sale por el lomo.
La velocidad óptima de pesca es de 2 a 2.5 nudos.
Aparte de pescar obladas, nos entrarán los jureles, las jurelas (que son como un jurel pero más grandes), y cualquier otro pequeño depredador que esté por la zona.
El hilo debe ser fino, del 0.23 aproximadamente.
Las zonas de pesca buenas son las de unos 10 metros de profundidad. La oblada no se aleja demasiado de la orilla.

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