La sepia

Este cefalópodo aparece a mediados de febrero para aparearse y hacer su cría y después, lamentablemente, muere. Está con nosotros hasta finales de junio y aunque es una captura habitual para las embarcaciones de pesca profesionales, ocasionalmente se capturan en la pesca recreativa, pescando los calamares al alba o al atardecer. Gastronómicamente es muy apreciada en Mallorca y su precio en el mercado es muy asequible. Normalmente acompaña los arrozes de pescado, ya sean caldosos o paellas.
Habita todo tipo de fondos, preferiblemente las zonas de praderas de posidonia con zonas de arenales pequeñas.

el “serrà”

Este pez es el más habitual de la pesca recreativa de Mallorca. Habita toda clase de fondos, prefiriendo las zonas rocosas por su alto contenido en pequeños crustáceos. Es muy voraz y ataca cualquier tipo de cebo. En las zonas rocosas a partir de los 60 metros supone un problema para la cría de las langostas, pues devora sus huevos, pero la naturaleza sabe defenderse y por ello, las langostas ponen miles de huevos para que así, unos cuantos lleguen a sobrevivir.

Al pescar un serrano, si sale de color rojo como el de la fotografía, es que estamos pescando en una zona rocosa, en cambio, si sale de color pálido y apagado, indica que estamos en una zona arenosa.

La “vaca”

La pesca de la vaca es de las más habituales en la Bahia de Palma. Habitante de las praderas de posidonia y de las zonas rocosas. La podemos capturar en cualquier época del año, siendo los meses de septiembre y octubre los mejores para su captura. Su carne es exquisita y habitualmente se cocinan fritas. Podemos hacerle un corte inclinado separando, por una parte la cabeza con la zona abdominal y dejando en la otra parte, la zona del lomo y la cola. Así podemos hacer un arroz de pescado con las cabezas y de segundo, colas de vaca fritas. Todo un manjar.

La peligrosa “morena”

Habitante de las zonas rocosas, la podemos encontrar desde la misma orilla del acantilado hasta profundidades de 100 metros o más.
Tiene la fama de que sólo sirve para hacer caldo por la cantidad de espinas que tiene en su tronco. Una vez descubrí que la zona abdominal no tiene espinas. Simplemente debemos abrir el abdomen desde el ano hasta la boca, limpiar la zona y luego podemos cortar ambos lados del abdomen con la punta de un cuchillo, buscando llegar al músculo del tronco. Veréis que salen dos piezas de carne sin ninguna espina. Las cortaremos en varios trozos y, simplemente, frita, está exquisita. La piel le da un sabor especialmente sabroso. Del resto, podemos hacer caldo, pues su carne es muy blanca.

Móllera en mallorquín o “brótola” en castellano.

Pez típico de las zonas rocosas, de carne muy sabrosa y blanca. Una delicia para el paladar.

Mare d’anfós

Este precioso pececillo habita en zonas muy rocosas, en fondos entre 60 y 100 metros de profundidad.
Su captura indica que estamos pescando en una zona con muchas posibilidades de pescar buenas piezas.

Los mabres de la Bahia de Palma

El mabre habita fondos arenosos muy cercanos a la costa, sobretodo en las playas.
La mejor carnada es el gusano, aunque también los he pescado con calamar, almejas y berberechos.
En la cocina no es muy apreciado, se deja comer, pero no es exquisito. Sirve para caldo y lo que sí sale muy rico es una sopa de caldo con crostones de pan crujientes y un brote de “moraduix”, creo que en castellano es “mejorana y orégano”
Si los peces son grandes, después de hacer el caldo, los podemos servir, hervidos con un poco de aceite, sal y una gota de vinagre.

No olvidéis que el mabre tiene talla mínima y debe medir más de 20 centímetros.

la llampuga

 
El dorado es un habitante de alta mar que acude a las costas de Mallorca para realizar su cría. Durante la temporada de pesca de altura, en junio y julio es habitual que las embarcaciones capturen algún ejemplar de dorado, cuyo peso está entre los 3 y los 5 kilos.Durante estos meses hace la puesta y será a primeros de agosto cuando veremos los primeros alevines de llampuga. Miden unos 20 ctms y son demasiado pequeños para ser pescados, pero es un pez tan voraz que tiene un crecimiento espectacular, porque a finales de agosto ya tiene una medida adecuada para empezar a probarlos y será en septiembre y octubre cuando el mar hierve con su frenesí en busca de su alimento. Es habitual verlas volar por encima del mar, cazando sardinas.
Viven en bancos de muchos individuos, y normalmente, se pescan al curricán de superficie. Entran a todo tipo de señuelos artificiales. Incluso pescando a fondo, entran a la carnada y se pueden capturar algunas. Hay otras técnicas muy efectivas como el jigging y el spinning.
Es un pez que le gusta estar al cobijo de una sombra, y si encontramos algún objeto flotando en el mar, durante los meses de septiembre y octubre, posiblemente haya un banco de llampugas alrededor.
En la pesca profesional se usan unas boyas que se colocan en sitios previamente autorizados. Normalmente se hacen lineas de varias boyas y los pescadores usan una red de cerco especial para la llampuga. También podemos pescar verderoles y el pez piloto, que en Mallorca se denomina “pampol”.
En mi opinión, la llampuga debería tener un trato especial en el límite de capturas en la pesca recreativa, porque en octubre es habitual que sobrepasen el kilo de peso, y me parece que el límite de 5 kilos, en el caso de la llampuga, es muy limitado. Así como las albacoras tienen un trato especial, opino que en el caso de la llampuga, debería permitirse que se capturen, por lo menos 10 piezas. Al fin y al cabo es un pez muy abundante y de temporada.
En una ocasión tuve una conversación con un pescador profesional de Tarragona y me comentaba que la llampuga no se valora, y que se devuelve al mar por su escaso interés gastronómico. Pues en Mallorca os puedo decir que es un pescado muy arraigado en nuestra cultura y se valora mucho, especialmente por su relación calidad/precio. Es un pescado azul, recomendado en la dieta mediterránea, tiene pocas espinas y es muy sabroso.
La forma de cocinarlo más habitual en Mallorca es frito y acompañado de pimientos rojos fritos y ajos, aunque también se cocina en “tumbet” que es al horno con patatas y pimientos rojos, en escabeche y de cualquier forma está rico. Nosotros hacemos una sopa de caldo con fideos finos y llampuga, está de muerte.
Recién pescada tiene un colorido azul-verdoso y al morir, se vuelve de color amarillento.
A primeros de noviembre desaparece, unos dicen que emigra al Caribe y otros, que se queda en el Mediterráneo, pero muy alejada de la costa. Para los mallorquines es un regalo de Dios porque, junto a los verderoles, nos alegran la pesca en los meses otoñales. Y la podemos pescar, tanto muy cerca de la costa como a quince o veinte millas de ella. Una ayuda para encontrar el banco de llampugas serán las gaviotas, si vemos movida de gaviotas, seguro que están las llampugas en la zona.

visitado por los delfines

mis compañeros de pesca