Salida al cap-roig, febrero 2015

Ya lo he puesto en otras ocasiones, pero sigo insistiendo a las autoridades que reflexionen sobre la norma de cortar la cola a ciertos peces. A menudo, el cap-roig llega vivo al puerto y se me encoge el alma cuando tenemos que cortarle un trozo de la cola, como manda el reglamento. Por favor, ya es suficiente sufrimiento para un pez, ser pescado para que luego, aún, tengamos que hacerle sufrir más.
Y no me creo lo de que los peces son de sangre fría y no sienten dolor porque dan un enorme respingón cuando le cortamos la cola.

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